Depresión infantil
- Francesca Avilés
- 1 dic 2021
- 2 min de lectura
¿Qué puedo hacer si mi hijo presenta síntomas depresivos?

Hasta hace poco tiempo, la depresión infantil y otros problemas mentales en niños no eran tenidos en cuenta, o bien eran pasados por alto.
Esta comprobado que son cada vez más los niños que sufren trastornos depresivos. De hecho, quizás por fenómenos que están a la orden del día, como el acoso escolar, la presión por la imagen corporal o el tipo de ocio solitario, se hacen cada vez más habituales.
Algunas de las posibles causas de la depresión infantil son:
Causas del entorno: la presión a los que los niños están sometidos en los diferentes ambientes, el estrés, la tensión, etc.
Causas psicológicas: como pérdida de seres queridos, divorcios, problemas familiares o escolares, malas relaciones entre padres e hijos, problemas de autoestima, cambios de vivienda, etc
Causas biológicas: factores hereditarios, bioquímicos, hormonales y neuronales.
¿Cómo podemos ayudar a un niño con depresión infantil?
Los padres, educadores, profesores y demás personas que forman parte del entorno del niño, podemos ayudar más de lo que creemos.
Algunas de las formas para llevar esto a cabo son:
Estabilidad familiar: anticipar cualquier cambio que se vaya a producir, explicando la razón de ellos, (en un lenguaje adecuado a cada edad), para reducir sus preocupaciones, así como establecer una rutina diaria.
Pérdida de interés y tristeza: podemos pactar con el niño una actividad interesante al día para aumentar su motivación e interés por las cosas, planificar acontecimientos especiales en los que se divierta, hablar sobre temas que le gusten, etc.
Apetito y problemas de peso: cuando este punto está relacionado con la depresión, es recomendable no obligar al niño a comer. Podemos preparar sus comidas preferidas, o relacionar el periodo de la comida con algo agradable. De esta forma, la hora de la comida será más un momento más placentero.
Si la depresión persiste: buscar ayuda profesional.
Cada niño tiene una manera de ser, y acepta los cambios de manera diferente. Por ello, debemos poner especial interés en conocer muy bien a nuestros pequeños para saber qué es lo que ha cambiado de su comportamiento y estar pendiente de las modificaciones en su estado de ánimo y en las posibles causas.
-Sharon Roque
Fuentes consultadas:


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